EUGENIO MONTEJO La serpiente / Amantes

La serpiente

 De lejos viene la serpiente, del paraíso y la música,

de alguna estrella remota,
ondulando escondida detrás de su llama.

Cuando cruza la luna no tiene anillos,
no tiene cola ni cabeza,
es sólo una estela lucífera,
una sombra alargada y errante.

Aquí en la tierra la espera su cuerpo,
la espera su bífida lengua
y la piel que desprende sus tatuajes.

Aquí encuentra el color de su noche,
el mal que le atribuyen,
la sinuosa materia que en ella se tuerce
y se retuerce
hasta llenarse de veneno.

De Adiós al siglo XX (Renacimiento, 1997)

Amantes

Se amaban. No estaban solos en la tierra;
tenían la noche, sus vísperas azules,
        sus celajes.

Vivían uno en el otro, se palpaban
como dos pétalos no abiertos en el fondo
        de alguna flor del aire.

Se amaban. No estaban solos a la orilla
        de su primera noche.
        Y era la tierra la que se amaba en ellos,
        el oro nocturno de sus vueltas,
        la galaxia.

Ya no tendrían dos muertes. No iban a separarse.
Desnudos, asombrados, sus cuerpos se tendían
como hileras de luces en un largo aeropuerto
donde algo iba a llegar desde muy lejos,
        no demasiado tarde.

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