Vicente Huidobro

Vicente García-Huidobro Fernández (Santiago, Chile, 10 de enero de 1893 – Cartagena, Chile, 2 de enero de 1948), mayormente conocido como Vicente Huidobro, fue un poeta. Creador y exponente del creacionismo, es considerado uno de los cuatro grandes de la poesía chilena (con Neruda, De Rokha y Mistral).
Primeros años

Hijo de Vicente García Huidobro y de María Luisa Fernández, nace en Santiago en el seno de una familia adinerada, relacionada con la política y la banca. Su madre era una activa feminista y anfitriona de numerosas veladas literarias. Su padre, era el heredero del marquesado de Casa Real. Tras pasar sus primeros años en Europa, entró en 1907 al Colegio San Ignacio en Santiago, perteneciente a la Compañía de Jesús. Cursó estudios de literatura en la Universidad de Chile y publicó Ecos del alma en Santiago (1911), de tendencia modernista. Al año siguiente se casó con Manuela Portales Bello. Funda y dirige la revista Musa Joven, donde apareció parte de su libro posterior Canciones en la Noche y su primer caligrama, Triángulo armónico.

En 1913 dirige con Carlos Díaz Loyola (nombre real para Pablo de Rokha) los tres números de la revista Azul y publica los libros de poemas La Gruta del Silencio y Canciones en La Noche.

En 1914 dicta la conferencia Non Serviam, que refleja su credo estético. En Pasando y Pasando expone sus dudas religiosas y sus críticas contra los jesuitas, lo que le vale reproches por su familia. Publica también ese año Las Pagodas Ocultas (1916), libro de “salmos, poemas en prosa y ensayos”, que firma por primera vez con el nombre Vicente Huidobro.

Permanencias en Argentina, Francia y España
En 1916 viajó a Buenos Aires y pronunció canción de la vida y el futuro de Chile y del mundo entero, donde esbozó su teoría creacionista. Ese mismo año embarca rumbo a Europa con su mujer e hijos; de paso por Madrid conoce a Rafael Cansinos Assens, con quien había mantenido una relación epistolar desde 1914. Se instala en el París de la Primera Guerra y publica Adán (1916), obra que cierra el período inicial de su formación. En Argentina habría editado El espejo de agua (1916), obra breve compuesta por nueve poemas con que Huidobro, aunque todavía incipientemente, inicia su nueva forma estética.

En 1917 colabora en la revista Nord-Sud dirigida por Pierre Reverdy junto a Guillaume Apollinaire, Tristan Tzara, Jean Cocteau, André Breton, Louis Aragón, Max Jacob y otros, hasta que una disputa con su director lo aleja de este medio. Se relaciona con las vanguardias parisinas de la época: Pablo Picasso, Juan Gris, Jacques Lipchitz, Francis Picabia, Joan Miró, Max Ernst, Paul Éluard y Blaise Cendrars, además de los anteriormente nombrados. Publica Horizon Carré (1917) que incluye poemas que habían aparecido en El espejo de agua, traducidos al francés con la ayuda de Juan Gris y presentados con una composición tipográfica más avanzada.

En otoño de 1918 Huidobro viaja a Madrid, iniciando una serie de viajes anuales a esa ciudad. Allí toma contacto con Robert y Sonia Delaunay, refugiados en España, y reanuda su amistad con Rafael Cansinos Assens. En el café Pombo se relaciona con Guillermo de Torre, Isaac del Vando-Villar, Mauricio Bacarisse y Ramón Gómez de la Serna, entre otros, y divulga las vanguardias parisinas y su mismo movimiento creacionista, que dará paso además al movimiento ultraico o Ultraísmo. Se cartea con Tristan Tzara y colabora en su revista Dada. En Madrid publica simultáneamente cuatro libros en 1918, Hallali y Tour Eiffel en francés; Poemas Árticos y Ecuatorial en español y reeditaría El Espejo de Agua. En 1919, en otro de sus viajes a Madrid, llevaba consigo, según Rafael Cansinos Assens, el borrador de un «Voyage en parachute» primer esbozo de lo que seria posteriormente Altazor. Hace cursos diversos sobre ciencias en diversas universidades y se interesa además por conocimientos esotéricos: astrología, alquimia, cábala antigua y ocultismo en general.

En 1920 sigue escribiendo en París y colabora junto a Amédée Ozenfant y Le Corbusier en L’ Esprit Nóuveau, revista dirigida por Paul Dermée, además en La Bataille Littéraire, La Vie des Lettres, Le Coeur á Barbe y Actino; y, escribe también para las revistas ultraístas españolas: Grecia, la Revista Cervantes, Tableros y Ultra. En El Liberal de Madrid, Enrique Gómez Carrillo publica una entrevista a Pierre Reverdy, quien se atribuye la paternidad del creacionismo y acusa a Huidobro de antedatar la edición de El espejo de agua. Grecia solidariza con Huidobro y éste viaja a Madrid, entre agosto y septiembre, a refutar a Enrique Gómez Carrillo.

Creacionismo y Altazor

En 1921 aparece en Madrid el primer número de Creación Revista Internacional de Arte, fundada y dirigida por Huidobro, que incluye producciones de una escultura de Jacques Lipchitz y pinturas de Georges Braque, Pablo Picasso, Juan Gris y Albert Gleizes. El segundo número aparece en París, en noviembre, bajo el título Création Revue d’Art. En diciembre dicta su famosa conferencia sobre «La Poesía», que le servirá como prólogo a la edición española de Temblor de Cielo. Publica Saisons Choisies, (1921) antología preparada por su autor.

En 1922 expone en el Branche Studio de París su teoría sobre la creación pura y da conferencias sobre el mismo tema en Berlín y Estocolmo. Publica en la revista polaca Nowa Sztuka. Le clausuran su exposición de poemas pintados, presentada en el Teatro Edouard VII de París, por ser demasiado rupturista y se trunca el proyecto de publicación de los mismos bajo el título de Salle XIV. Colabora con Sonia Delaunay en la creación de «Robes-poèmes». Mantiene amistad con los músicos Edgar Varèse, Erik Satie y Georges Auric. Organiza con otras personas el baile de disfraces «Salle Bullier», en julio, en una etapa de intensa actividad social.

En 1923 Guillermo de Torre, en un artículo de la revista Alfar de septiembre, polemiza con Huidobro al acusarlo de haber copiado el creacionismo al uruguayo Julio Herrera y Reissig. Escribe el guión cinematográfico de Cagliostro, movido por el proyecto de montaje del director rumano Mime Mtzu. Publica Finis Britannia, crítica contra el imperialismo británico y en 1924 es supuestamente secuestrado por este motivo, generando un gran interés en la prensa europea. Ingresa a la Gran Logia Masónica de Francia. Conoce ese año a Miguel de Unamuno, quien se halla exiliado en París, y aparece el número 3 de Création, donde publica su «Manifeste peut-être». En la revista participan Tristan Tzara, René Crevel, Juan Larrea y Erik Satie. En ella se incluye el suplemento «Al fin se descubre mi maestro», que responde a las acusaciones de Guillermo de Torre.

Colabora en otras revistas francesas y en 1925 continúa la polémica con Guillermo de Torre al publicar éste Literaturas europeas de Vanguardia, donde no se le deja muy bien parado. En pleno surgimiento del Surrealismo, pronuncia la conferencia «L’inconscient et I’inspiration artistique». Regresa a su país natal en abril y entra en política fundando en agosto Acción. Diario de Purificación Nacional, pero es golpeado frente a su casa al denunciar actividades fraudulentas de altas personalidades político-administrativas y el 21 de noviembre es clausurado su periódico. Huidobro continúa su actividad política fundando otro periódico, La Reforma. Es proclamado candidato simbólico a la Presidencia de la República por las juventudes progresistas. Sufre un segundo atentado al explotar una bomba frente a su casa. Colabora en las revistas Andamios, Panorama y Ariel y publica Automne Régulier y Tout à coup (ambos en 1925), con poemas que se oponen a las tendencias surrealistas. También Manifestes (1925), en donde recoge una serie de ensayos y proclamas que expresan su posición estética.

En 1926 publica en la revista Panorama de abril, a los 33 años, un poema que sería un fragmento del Canto IV de Altazor.

En 1927 viaja a Nueva York y conoce a través de Varèse a Charles Chaplin, Douglas Fairbanks y Gloria Swanson. Planea llevar al cine su novela Cagliostro. Escribe el «Canto to Lindbergh» poema de tono épico que exalta la hazaña del aviador.

Instalado en Europa dirige junto a Tristan Tzara la sección literaria «Feuille Volante» de Cahiers d’Art. Comienza a escribir su novela Mío Cid Campeador y descubre que es heredero del marquesado de Casa Real, título nobiliario que su madre, en los años siguientes, deseó tramitar, sin hacerlo finalmente.[1] En 1929 continúa el trabajo de Altazor y comienza el de Temblor de Cielo. Aproximadamente en esta época, hay un pequeño escándalo al casarse por segunda vez con Ximena, según el rito musulmán, para lo cual Huidobro debe hacer votos dentro de esta fe religiosa. Publica Mío Cid Campeador (1929), con ilustraciones de Santiago Ontañón.

En 1930 escribe en los Alpes italianos la «novela de anticipación», La Próxima, mientras pasa una temporada con su amigo Roberto Suárez Barros. Publica en la Revue Européenne su poema «Chanson de I’oeuf et de l’infini», recogido luego en español, en Ver y Palpar, (1941). Publica un fragmento de Altazor, en francés, en la revista Transition de junio.

En 1931 vuelve a Madrid para gestionar la publicación de Altazor y Temblor de Cielo. Asiste al recital de Poeta en Nueva York de Federico García Lorca. Se genera una breve disputa epistolar con Luis Buñuel por motivos políticos. Estando con Hans Arp de vacaciones en Arcachón, escriben ambos los textos de Trois Nouvelles Exemplaires. Inicia amistad con el pintor uruguayo Joaquín Torres-García. Publica Portrait of a Paladín, versión en inglés del Mío Cid Campeador, Temblor de Cielo y Altazor o el Viaje en Paracaídas.

Regreso a Chile

En 1932 regresa a Chile presionado por la crisis económica mundial y publica Gilles de Raíz.

En 1933 vive una intensa actividad política en pro del Partido Comunista chileno. En la revista Europa de Barcelona publica el artículo «Manifiesto a la juventud de Hispano américa» donde propone la creación de una república conformada por Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay.

En 1934 escribe crítica cinematográfica en la prensa santiaguina. Nace su quinto hijo Vladimir, nombre dado en honor a Lenin. Publica, en un año de intensa actividad editorial: Cagliostro, (Santiago, Zig-Zag), novela-film; La Próxima. Historia que pasó en un tiempo más (Santiago, Walton); Papá o el diario de Alicia Mir (Santiago, Walton), novela escrita en forma de diario íntimo; y En la Luna (Santiago, Ercilla), teatro. Funda con Omar Cáceres y Eduardo Anguita la revista Vital/Ombligo.

En 1935 se desata la polémica entre Huidobro y Pablo Neruda al aparecer el primero en forma más relevante en la Antología de Poesía Chilena Nueva de Eduardo Anguita y Volodia Teitelboim. Publica Tres Novelas Ejemplares (1935). Debido a la brevedad de éstas debe agregar dos textos más de los escritos con Hans Arp, por sugerencia de su editor.

En 1936, junto a Pablo Picasso, Hans Arp, Vasily Kandinsky, Robert y Sonia Delaunay, entre otros, firma el «Manifiesto Dimensionista». Escribe artículos políticos antifascistas para el diario La Opinión y se adhiere al Frente Popular Chileno y escribe profusamente sobre la política contingente. Funda la revista Total y organiza a los escritores chilenos en solidaridad con el pueblo español. en guerra civil. Publica su poema «Está sangrando España». Viaja a este país donde participa activamente en la guerra.

En 1937 se acentúa la polémica con Neruda al encontrarse ambos en España apoyando la causa republicana. La Association Internationale des Escrivains pour la Défense de la Culture (A.I.D.C.) interviene desde París, en mayo, enviándoles una carta a ambos donde les insta a deponer su actitud. Firman, entre otros, Tristan Tzara, Alejo Carpentier, César Vallejo y Juan Larrea. Estadía en Valencia, participando en el Congreso de Intelectuales Antifascistas. De regreso a Chile, publica el poema en prosa «Fuera de aquí» contra militares fascistas italianos que visitan el país, lo que provoca una agresión en su contra. Publica el poema «Gloria y Sangre» en Madre España: Homenaje de los poetas chilenos, Santiago.

En 1938 nace Mandrágora, movimiento surrealista chileno que se gesta en reuniones en casa de Huidobro. Muere María Luisa Fernández, su madre. Publica en julio, el segundo y último número de Total.

En 1939 publica Sátiro o el . En 1940 publica en El Mercurio y La Nación sus tres «Cartas al Tío Sam». Al año siguiente, publica Ver y Palpar y El Ciudadano del Olvido (1940), con recopilaciones de poemas inéditos y publicados en revistas nacionales y extranjeras.

Últimos años

En 1942 aparecen en Santiago de Chile segundas ediciones de Temblor de Cielo, Cagliostro y Mio Cid Campeador.

En 1944 funda Actual, última revista creada por Huidobro, cuyo único número aparece en septiembre. Rumbo a Europa, en noviembre, se detiene en Montevideo donde dicta la conferencia «Introducción a la poesía». Llega a París como corresponsal y en 1945 transmite desde París sus crónicas para La Voz de América. Recibe carta de su mujer Ximena, anunciándole la separación definitiva. Entra con las tropas aliadas en Berlín. Es dado de baja y regresa a Santiago con su tercera mujer, Raquel Señoret. Se publica la Antología de Vicente Huidobro, recopilada por Eduardo Anguita.

En 1946 se instala en Cartagena, balneario costero de la región central del país, edición de Trois Nouvelles Exemplaires, que contiene sólo los textos escritos con Hans Arp.

En 1947 sufre en Cartagena un derrame cerebral que se atribuye a una consecuencia de sus heridas de guerra. El 2 de enero de 1948 muere en su casa de Cartagena y es enterrado, de acuerdo a sus deseos, en una colina frente al mar. Su hija mayor, Manuela, y Eduardo Anguita escriben el epitafio: «Aquí yace el poeta Vicente Huidobro / Abrid la tumba / Al fondo de esta tumba se ve el mar». Manuela publica una recopilación de textos inéditos y publicaciones dispersas en revistas en Últimos Poemas (1948).

Arte poética

Que el verso sea como una llave
que abra mil puertas.
Una hoja cae; algo pasa volando;
cuanto miren los ojos creado sea,
y el alma del oyente quede temblando.

Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;
el adjetivo, cuando no da vida, mata.

Estamos en el ciclo de los nervios.
El músculo cuelga,
como recuerdo, en los museos;
mas no por eso tenemos menos fuerza:
el vigor verdadero
reside en la cabeza.

Por qué cantáis la rosa, ¡oh poetas!
hacedla florecer en el poema.

Sólo para nosotros
viven todas las cosas bajo el sol.

El poeta es un pequeño Dios.

Mio Cid Campeador- Procreación

Durante el día el cielo se había dejado caer con todo su sol sobre la tierra, la pobre tierra sedienta, sofocada, tratando de sacar la cabeza y poder respirar brisas verdes.
La noche ha traído una tregua y todo duerme pesadamente, como embotado, como embrutecido.
La casa de Diego Laínez, una inmensa casona de piedra en el pueblo de Vivar, medio fortaleza, medio casa de campo, tratando de mantenerse fría a fuerza de piedra, levanta sus líneas duras y precisas, su adusta majestad en medio de un sueño de piedra.
Piedra. Piedra. Piedra. He aquí la casa de Diego Laínez. Casa de silencios de piedra, de sueños de piedra, de palabras de piedra, de honradez de piedra, de sentimientos de piedra (¿quién ha dicho que las piedras no tienen sentimientos?; ¡oh error!), de energías de piedra, de hombres de piedra.
¡Casa señalada por el dedo de piedra del Destino!
Diego Laínez, gran guerrero, ganador de batallas, sostén del trono de sus reyes, heredero de la sangre de Laín Calvo; Diego Laínez, que peleó en la batalla en que el conde Fernán González venció a Almanzor, ha vuelto de una consulta a que le llamara el rey y no puede conciliar el sueño.
Mil preocupaciones le asaltan. Desnudo sobre el lecho, en vano se revuelve de un lado a otro. La respiración inquieta de su pecho fuerte retumba en las paredes como golpes de encarcelado.
Las imágenes del insomnio se cruzan en su cabeza, pasan, repasan; se precipitan unas sobre otras y dilatan su cerebro en fiebre.
España se le aparece como una olla de grillos, despedazada, diseminada, deshecha en mil trozos separados e incongruentes. Provincias, ciudades, fortalezas independientes. Un reyezuelo por aquí, un condado por allá, un general moro proclamándose amo de un terruño conquistado. Cristianos luchando contra cristianos, moros contra moros. Alianzas de moros y cristianos para luchar contra otros cristianos u otros moros. Rotos los pactos al día siguiente, los efímeros aliados se destrozan entre sí. En el momento de calarse las armaduras de combate no se sabe contra quién se va a pelear.

El Creacionismo

(manifiesto)

El creacionismo no es una escuela que yo haya querido imponer a alguien; el creacionismo es una teoría estética general que empecé a elaborar hacia 1912, y cuyos tanteos y primeros pasos los hallaréis en mis libros y artículos escritos mucho antes de mi primer viaje a París.

En el número 5 de la revista chilena Musa Joven, yo decía:

El reinado de la literatura terminó. El siglo veinte verá nacer el reinado de la poesía en el verdadero sentido de la palabra, es decir, en el de creación, como la llamaron los griegos, aunque jamás lograron realizar su definición.

Más tarde, hacia 1913 o 1914, yo repetía casi igual cosa en una pequeña entrevista aparecida en la revista Ideales, entrevista que encabezaba mis poemas. También en mi libro Pasando y pasando, aparecido en diciembre de 1913, digo, en la página 270, que lo único que debe interesar a los poetas es el “acto de la creación”, y oponía a cada instante este acto de creación a los comentarios y a la poesía alrededor de. La cosa creada contra la cosa cantada.
En mi poema Adán, que escribí durante las vacaciones de 1914 y que fue publicado en 1916, encontraréis estas frases de Emerson en el Prefacio, donde se habla de la constitución del poema:

Un pensamiento tan vivo que, como el espíritu de una planta o de un animal, tiene una arquitectura propia, adorna la naturaleza con una cosa nueva.

Pero fue en el Ateneo de Buenos Aires, en una conferencia que di en junio de 1916, donde expuso plenamente la teoría. Fue allí donde se me bautizó como creacionista por haber dicho en mi conferencia que la primera condición del poeta es crear; la segunda, crear, y la tercera, crear.
Recuerdo que el profesor argentino José Ingenieros, que era uno de los asistentes, me dijo durante la comida a que me invitó con algunos amigos después de la conferencia: “Su sueño de una poesía inventada en cada una de sus partes por los poetas me parece irrealizable, aunque usted lo haya expuesto en forma muy clara e incluso muy científica.”
Casi la misma opinión la tienen otros filósofos en Alemania y dondequiera yo haya explicado las mismas teorías. “Es hermoso, pero irrealizable.”
¿Y por qué habrá de ser irrealizable?
Respondo ahora con las mismas frases con que acabé mi conferencia dada ante el grupo de Estudios Filosóficos y Científicos del doctor Allendy, en París, en enero de 1922:

Si el hombre ha sometido para sí a los tres reinos de la naturaleza, el reino mineral, el vegetal y el animal, ¿por qué razón no podrá agregar a los reinos del universo su propio reino, el reino de sus creaciones?

El hombre ya ha inventado toda una fauna nueva que anda, vuela, nada, y llena la tierra, el espacio y los mares con sus galopes desenfrenados, con sus gritos y sus gemidos.
Lo realizado en la mecánica también se ha hecho en la poesía. Os diré qué entiendo por poema creado. Es un poema en el que cada parte constitutiva, y todo el conjunto, muestra un hecho nuevo, independiente del mundo externo, desligado de cualquiera otra realidad que no sea la propia, pues toma su puesto en el mundo como un fenómeno singular, aparte y distinto de los demás fenómenos.
Dicho poema es algo que no puede existir sino en la cabeza del poeta. Y no es hermoso porque recuerde algo, no es hermoso porque nos recuerde cosas vistas, a su vez hermosas, ni porque des criba hermosas cosas que podamos llegar a ver. Es hermoso en si y no admite términos de comparación. Y tampoco puede concebirse fuera del libro.
Nada se le parece en el mundo externo; hace real lo que no existe, es decir, se hace realidad a sí mismo. Crea lo maravilloso y le da vida propia. Crea situaciones extraordinarias que jamás podrán existir en el mundo objetivo, por lo que habrán de existir en el poema para que existan en alguna parte.
Cuando escribo: “El pájaro anida en el arco iris”, os presento un hecho nuevo, algo que jamás habéis visto, que jamás veréis, y que sin embargo os gustaría mucho ver.
Un poeta debe decir aquellas cosas que nunca se dirían sin él.
Los poemas creados adquieren proporciones cosmogónicas; os dan a cada instante el verdadero sublime, este sublime del que los textos nos presentan ejemplos tan poco convincentes. Y no se trata del sublime excitante y grandioso, sino de un sublime sin pretensión, sin terror, que no desea agobiar ni aplastar al lector: un sublime de bolsillo.
El poema creacionista se compone de imágenes creadas, de situaciones creadas, de conceptos creados; no escatima ningún elemento de la poesía tradicional, salvo que en él dichos elementos son íntegramente inventados, sin preocuparse, en absoluto de la realidad ni de la veracidad anteriores al acto de realización.
Así, cuando escribo:

El océano se deshace
Agitado por el viento de los pescadores que silban

presento una descripción creada; cuando digo: “Los lingotes de la tempestad”, os presento una imagen pura creada, y cuando os digo: “Ella era tan hermosa que no podía hablar,” o bien: “La noche está de sombrero,” os presento un concepto creado.
En Tristan Tzara encuentro poemas admirables que están muy cerca de la más estricta concepción creacionista. Aunque en él la creación es generalmente más formal que fundamental. Pero el hombre que ha escrito los siguientes versos es, sin la sombra de una duda, un poeta:

En porcelaine la chanson pensée, je suis fatigué – la chanson des reines l´arbre crève de la nourriture comme une lampe.

Je pleure vouloir se lever plus haut que le jet d’eau serpente au ciel car il n’ existe plus la gravité terrestre à l’école et dans le cerveau.

Quand le poisson rame
le discours du lac
quand il joue gamme
la promenade des dames, etc.1

A veces, Francis Piccabia nos abre en sus poemas ventanas sobre lo insospechado, probándonos que no sólo es pintor:

Enchaîné sur l’avenir de I’horloge
des récreations
dans un empire missel;

Le jour épuisé d’ un court instant
parcimonieux
échappe à la sagacité du lecteur
d’esprít.

Les jeunes femmes compagnes du fleuve
logique viennent comme une tache sur I’eau
pour gagner un monstre enfumé
d’amis aimables
dans l’ordre du suicide enragé.

Emporter une histaire pour deux
à force de joie dans la chevelure
des syllabes.2

(1)En porcelana la canción pensada, estoy fatigado – la canción de las reinas el árbol revienta de alimento como una lámpara.
Lloro querer alzarse más alto que el juego de agua serpiente en el cielo, pues ya no existe la gravedad terrestre en la escuela y en el cerebro.

Cuando el pez rema
el discurso del lago
cuando toca el diapasón
el paseo de las damas, etcétera.

(2) Encadenado sobre el porvenir del reloj
diversiones
en un imperio misal;

El día agotado por un corto instante
parsimonioso
escapa a la sagacidad del lector
fino

Las jóvenes mujeres compañeras del río lógico
llegan como una mancha sobre el agua
para ganar un monstruo ahumado
de amigos amables
en la orden del suicida enrabiado.

Llevar una historia para dos
a fuerza de alegría en la cabellera
de las sílabas.

También Georges Ribémont Dessaignes tiene versos que nos sacan de lo habitual:

Regarder par la prunelle de sa maîtresse
afin de voir à I’intérieur.1

Y Paul Eluard nos hace a menudo temblar como un surtidor que nos golpeara la espina dorsal:

Il y a des femmes dont les yeux sont comme des morceaux de sucre
il y a des femmes graves comme les mouvements de l’amour qu’ on ne surprend pas,

d’autres, comme le ciel a la veille du vent.
Le soir trâinait des hirondelles. Les hibous
partageaient le soleil et pesaient sur la terre. 2

Los dos poetas creacionistas españoles, Juan Larrea y Gerardo Diego, han dado
sendas pruebas de su talento. Cuando Gerardo Diego escribe:

Al silbar tu cabeza se desinfla

o bien:

La lluvia tiembla como un cordero

o esto otro:

Una paloma despega del cielo

nos da una sensación poética muy pura. Igual cosa sucede con Juan Larrea cuando dice:

Un pájaro cambia el tiempo

o bien:

Lechos de ladrillos entre los sonidos

y aún esto otro:

Tu recuerdo se aleja según la dirección del viento.

(1) Mirar por la pupila de su amante

Para ver qué hay dentro.

(2) Hay mujeres cuyos ojos son como pedazos de azúcar

hay mujeres serias como los movimientos del amor que uno sorprende,

otras como el cielo en vísperas de viento.

La tarde arrastraba golondrinas. Los búhos

Dividían el sol y pasaban sobre la tierra.

…Ambos poetas han probado a los españoles escépticos hasta qué grado de emoción puede llegar lo inhabitual, demostrando todo lo que de serio contiene la teoría creacionista. Nunca han hecho burlarse (como aquellos pobres ultraístas) a las personas de espíritu realmente superior.
…Si para los poetas creacionistas lo que importa es presentar un hecho nuevo, la poesía creacionista se hace traducible y universal, pues los hechos nuevos permanecen idénticos en todas las lenguas.
…Es difícil y hasta imposible traducir una poesía en la que domina la importancia de otros elementos. No podéis traducir la música de las palabras, los ritmos de los versos que varían de una lengua a otra; pero cuando la importancia del poema reside ante todo en el objeto creado, aquél no pierde en la traducción nada de su valor esencial. De este modo, si digo en francés:

La nuit vient des yeux d’autrui

o si digo en español:

La noche viene de los ojos ajenos

o en inglés:

Night comes from others eyes

el efecto es siempre el mismo y los detalles lingüísticos secundarios. La poesía creacionista adquiere proporciones internacionales, pasa a ser la Poesía, y se hace accesible a todos los pueblos y razas, como la pintura, la música o la escultura,

Hay en el hombre una dualidad que se manifiesta en todos sus actos, dos corrientes paralelas en las que se engendran todos los fenómenos de la vida. Todo ser humano es un hermafrodita frustrado. Tenemos un principio o una fuerza de expansión, que es femenina, y una fuerza de concentración, que es masculina.
En ciertos hombres domina una en detrimento de la otra. En muy pocos aparecen ambas en perfecto equilibrio.
En el fondo, es en esto donde hallaremos soluciones para el eterno problema de románticos y clásicos.
Todo sigue en el hombre a esta ley de dualidad. Y si llevamos en nosotros una fuerza centrífuga, también tenemos una fuerza centrípeta.
Poseemos vías centrípetas, vías que nos traen como antenas los hechos que ocurren a sus alrededores (audición, visión, sensibilidad general), y poseemos vías centrífugas, que semejan aparatos de emisiones y nos sirven paya emitir nuestras ondas, para proyectar el mundo subjetivo en el mundo objetivo (escritura, palabra, movimiento).

El poeta, como todos los hombres, tiene dos personalidades, que no son, hablando con propiedad, dos personalidades, sino por el contrario la personalidad en singular, la única verdadera.
La personalidad total se compone de tres cuartos de personalidad innata y de un cuarto de personalidad adquirida.
La personalidad innata es la que Bergson llama yo fundamental; la otra es el yo superficial. También Condillac distinguía entre un yo pensante y un yo autómata.
En el creacionismo proclamamos la personalidad total.
Nada de parcelas de poetas.
El infinito entero en el poeta, el poeta íntegro en el instante de proyectarse.
La obra de arte tiene como cuna estos dos elementos, que también constituyen una dualidad paralela: la sensibilidad, que es el elemento afectivo, y la imaginación, que es el elemento intelectual.
En el dictado automático, la sensibilidad ocupa mayor espacio que la imaginación, pues el elemento afectivo se halla mucho menos vigilado que el otro.
En la poesía creada, la imaginación arrasa con la simple sensibilidad.
Nada me afirmó más en mis teorías que la crítica violenta, que los comentarios burlescos de mis poemas, sobre todo los hechos a mi libro La gruta del silencio, publicado en 1913. Todos los críticos sufrían una crisis nerviosa precisamente ante los versos que me gustaban, y sin saber tal vez por qué.
Nadie adivinará nunca cuánto me hizo pensar este hecho sin importancia. Sin proponérselo, los críticos me ayudaron mucho en mi trabajo al recortar con tijeras precisas versos o imágenes como las siguientes:

…En mi cerebro hay alguien que viene de lejos,

o bien:

Las horas que caen silenciosas como gotas de agua por un vidrio.
La alcoba se durmió en el espejo.
El estanque estañado.
Una tarde me aproximé hacia la orilla del libro.

¿Sabéis qué poetas citaba yo en la primera página de ese libro? Rimbaud y Mallarmé. ¿Y sabéis qué citaba de Rimbaud?

Y a veces he visto lo que el hombre ha creído ver.

Después que apareció mi libro La gruta del silencio di también gran importancia al subconsciente y hasta a cierta especie de sonambulismo. Entregué a la revista Ideales un poema que se titulaba Vaguedad subconsciente y anuncié ese mismo año un libro escrito íntegramente en aquel estilo, titulado Los espejos sonámbulos.
Pero éste fue un paréntesis de pocos meses. Pronto sentí que perdía tierra y caía, seguramente por reacción, por una reacción violenta, casi miedosa, en ese horrible panteísmo mezcla de hindú y de noruego, en esa poesía de buey rumiante y de abuela satisfecha. Felizmente esta caída duró poco y al cabo de algunas semanas retorné mi antiguo camino con mucho más entusiasmo y conocimiento que antes.
Luego vino el periodo de las confidencias a los amigos y de las sonrisas equívocas de los unos y compasivas de los otros. Las burlas irracionales, la atmósfera irrespirable que iban a obligarme a dejar mis montañas nativas y a buscar climas más favorables para los cateadores de minas.
A fines de 1916 caía en París, en el ambiente de la revista (Sic). Yo apenas conocía la lengua, pero pronto me di cuenta de que se trataba de un ambiente muy futurista y no hay que olvidar que dos años antes, en mi libro Pasando y pasando, yo había atacado al futurismo como algo demasiado viejo, en el preciso instante en que todos voceaban el advenimiento de algo completamente nuevo.
Yo buscaba por todas partes esta poesía creada, sin relación con el mundo externo, y, cuando a veces creí hallarla, pronto me daba cuenta de que era sólo mi falta de conocimiento de la lengua lo que me hacía verla allí donde faltaba en absoluto o sólo se hallaba en pequeños fragmentos, como en mis libros más viejos de 1913 y 1915.
¿Habéis notado la fuerza especial, el ambiente casi creador que rodea a las poesías escritas en una lengua que comenzáis a balbucear?
Encontráis maravillosos poemas que un año después os harán sonreír.
En el medio de Apollinaire se hallaban, aparte de él, que era un poeta indiscutible, varios investigadores serios; desgraciadamente gran parte de ellos carecía del fuego sagrado, pues nada es más falso que creer que las dotes se hallan tiradas por las calles. Las verdaderas dotes de poeta son de lo más escaso que existe. Y no le doy aquí al vocablo poeta el sentido íntimo que tiene para mí, sino su sentido habitual, pues para mí nunca ha habido un solo poeta en toda la historia de nuestro planeta.
Hoy afirmo rotundamente, tal como lo hice diez años atrás en el Ateneo de Buenos Aires: “Nunca se ha compuesto un solo poema en el mundo, sólo se han hecho algunos vagos ensayos de componer un poema. La poesía está por nacer en nuestro globo. Y su nacimiento será un suceso que revolucionará a los hombres como el más formidable terremoto” A veces me pregunto si no pasará desapercibido.
Dejemos, pues, bien establecido que cada vez que yo hablo de poeta sólo empleo esta palabra para darme a entender, como estirando un elástico para poder aplicarla a quienes se hallan más cerca de la importancia que a ella le asigno.
En la época de la revista Nord-Sud, de la que fui uno de los fundadores, todos teníamos más o menos la misma orientación en nuestras búsquedas, pero en el fondo estábamos bastante lejos unos de otros.
Mientras otros hacían buhardas ovaladas, yo hacía horizontes cuadrados. He aquí la diferencia expresada en dos palabras. Como todas las buhardas son ovaladas, la poesía sigue siendo realista. Como los horizontes no son cuadrados, el autor muestra algo creado por él.
Cuando apareció Horizon carré, he aquí cómo expliqué dicho título en una carta al crítico y amigo Thomas Chazal:

Horizonte cuadrado. Un hecho nuevo inventado por mí, creado por mí, que no podría existir sin mí. Deseo, mi querido amigo, englobar en este título toda mi estética, la que usted conoce desde hace algún tiempo.
Este título explica la base de mi teoría poética. Ha condensado en sí la esencia de mis principios.
1º Humanizar las cosas. Todo lo que pasa a través del organismo del poeta debe coger la mayor cantidad de su calor. Aquí algo vasto, enorme, como el horizonte, se humaniza, se hace íntimo, filial gracias al adjetivo CUADRADO. El infinito anida en nuestro corazón.
2º Lo vago se precisa. Al cerrar las ventanas de nuestra alma, lo que podía escapar y gasificarse, deshilacharse, queda encerrado y se solidifica.
3º Lo abstracto se hace concreto y lo concreto abstracto. Es decir, el equilibrio perfecto, pues si lo abstracto tendiera más hacia lo abstracto, se desharía en sus manos o se filtraría por entre sus dedos. Y si usted concretiza aún más lo concreto, éste le servirá para beber vino o amoblar su casa, pero jamás para amoblar su alma.
4º Lo que es demasiado poético para ser creado se transforma en algo creado al cambiar su valor usual, ya que si el horizonte era poético en sí, si el horizonte era poesía en la vida, al calificársele de cuadrado acaba siendo poesía en el arte. De poesía muerta pasa a ser poesía viva.

Las pocas palabras que explican mi concepto de la poesía, en la primera página del libro de que hablamos, os dirán qué quería hacer en aquellos poemas. Decía:

Crear un poema sacando de la vida sus motivos y transformándolos para darles una vida nueva e independiente.
Nada de anecdótico ni de descriptivo. La emoción debe nacer de la sola virtud creadora.
Hacer un poema como la naturaleza hace un árbol.

En el fondo, era exactamente mi concepción de antes de mi llegada a París: la de aquel acto de creación pura que hallaréis, como una verdadera obsesión, en cualquier parte de mi obra a partir de 1912. Y aún sigue siendo mi concepción de la poesía. El poema creado en todas sus partes, como un objeto nuevo.
Debo repetir aquí el axioma que presenté en mi conferencia del Ateneo de Madrid, en 1921, y últimamente en París, en mi conferencia de la Sorbona, axioma que resume mis principios estéticos: “El Arte es una cosa y la Naturaleza otra. Yo amo mucho el Arte y mucho la Naturaleza. Y si aceptáis las representaciones que un hombre hace de la Naturaleza, ello prueba que no amáis ni la Naturaleza ni el Arte.”
En dos palabras y para terminar: los creacionistas han sido los primeros poetas que han aportado al arte el poema inventado en todas sus partes por el autor.
He aquí, en estas páginas acerca del creacionismo, mi testamento poético. Lo lego a los poetas del mañana, a los que serán los primeros de esta nueva especie animal, el poeta, de esta nueva especie que habrá de nacer pronto, según creo. Hay signos en el cielo.
Los casi-poetas de hoy son muy interesantes, pero su interés no me interesa.
El viento vuelve mi flauta hacia el porvenir.

Notas

1 Podéis verlo anunciado en la lista de Obras del autor de mi librito: El espejo de agua, publicado en 1916 en Buenos Aires.

Non serviam

.(manifiesto)
No he de ser tu esclavo, madre Natura; seré tu amo. Te servirás de mí; está bien. No quiero y no puedo evitarlo; pero yo también me serviré de ti. Yo tendré mis árboles que no serán como los tuyos, tendré mis montañas, tendré mis ríos y mis mares, tendré mi cielo y mis estrellas.

Y ya no podrás decirme: «Ese árbol está mal, no me gusta ese cielo…. los míos son mejores».

Yo te responderé que mis cielos y mis árboles son los míos y no los tuyos y que no tienen por qué parecerse. Ya no podrás aplastar a nadie con tus pretensiones exageradas de vieja chocha y regalona. Ya nos escapamos de tu trampa.

Aforismos

Conocí un hombre interesante: no tenía principios.
Un hombre, un verdadero hombre, no tiene principio ni fin. Como Dios.
Los perros le ladran porque iba vestido de Excepción.
El reloj del cementerio se adelanta un poco.
No hay nada más difícil que saber ser loco. ¡Qué cantidad de buen criterio se necesita para ser loco!
Ayúdate, que Dios no te ayudará.
Desarrolla tus defectos, que son acaso lo más interesante de tu persona.
Un hombre desnudo pesa más que vestido.
Ver la paja en el ojo ajeno y la viga también.
Has despedazado las leyes de tu corazón para someterte a las leyes de tu tribu.
En nombre del Arte.
En nombre de la Belleza.
En nombre de la Verdad.
En nombre del Orden.
En nombre de la Ley.
En nombre de la Bondad.
En nombre del Deber…
Palabras, palabras.
He oído un ruido de cadenas que se rompen. Ha nacido un hombre.
No hay amor ilegítimo.
El mayor enemigo del poema es la poesía.
Axioma para los músicos: Los pájaros cantan mal.
Otro axioma para los músicos: Los barcos cantan mejor que las sirenas.
La vida es una cuestión de vida o muerte.
Es incomprensible que un individuo que haya estudiado profundamente la sociedad actual no sea comunista.
Es incomprensible que un individuo que haya estudiado profundamente el comunismo, no sea anarquista.
Un juez que en el momento de dar una sentencia no se está riendo interiormente de sí mismo y de la sociedad es un perfecto imbécil.
-Soy abogado, soy ingeniero, soy…
-¿Y a mí qué? Eso sólo prueba que posees un diploma de limitación.
Una cortesana llena de melindres es tan repugnante como un ladrón económico.
Estúpido, ¿para qué arrojas cáscaras de plátano en mi camino?
Consejo a los pintores: Para estrangular a la Naturaleza hay que tener dedos de hada.
Mis versos son cálculos de evasión.
Nada amo tanto como lo imprevisto. Una gitana en Budapest me leyó el porvenir en las líneas de la mano.
Yo me eché vitriolo y las borré.
La mayor de las degeneraciones y de las morbosidades es el espiritualismo.
Mascar cadenas, he ahí el plato más delicioso para el Hombre.
Las caricias son arañazos de animal doméstico.
Era tan mal actor, que lloraba de veras.
Eva en el Paraíso regalaba la manzana; después salió del Paraíso y empezó a venderla.
Las mejores cosas sobre mí las han dicho mis enemigos.
La Poesía soy yo.
Huir del hombre, huir de la naturaleza y sentarse encima del arco iris con una pluma en la mano.
Poco no importan los errores o las verdades en un gran autor.
Por mi parte puedo asegurar que muchos autores me gustan más en sus imperfecciones que en sus aciertos.
Lo que nos interesa en Nietzsche no son las verdades de Nietzsche sino la nietzschesidad de Nietzsche.
¡Oh, qué delicia! Jugar con fuego.
Las creencias religiosas tienen como origen la ley del menor esfuerzo.
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9 pensamientos en “Vicente Huidobro

  1. huidobro

    quizá el incomprendido
    y el chico terrible y mimado de la escena nacional
    aunque tuvo destellos magníficos
    su energía la mal gastó en tratar de aportillar a otros, cosa por lo demás muy chilena (el chaqueteo).

    Hay un montón de plumas preciosas en esta tierra
    lastima que no siempre se les abra la ventana:=)

    Un abracito Francisco
    excelente estrada a las plumas chilenas
    de todos ellos y ellas hay tanto que rescatar!!

    que tengas un día precioso

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  2. Hola Ulysses. Leí de a tramos estas dos últimas entradas y tengo que decirte que hicite un trabajo excelente del que disfruté mucho al leer, ya que era escasa la información que yo tenía sobre el tema.

    Beso grande.
    Nos seguimos leyendo.:-)

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  3. Elisa: Huidobro, ¿el incomprendido? ¿el chico terrible y mimado de la escena nacional? ¿Tuvo destellos magnìficos? ?Nada màs? ¿Chaqueteo? ¿Podrìas ser màs explìcita? Por mi parte, acabo de terminar de leer el artìculo sobre Huidobro: Lo esperaba. Lo leì en dos partes. La ùltima parte lo leì al “calor” de unas cervezas. Me quedò un “buen sabor de boca” leer algo sobre la biografìa literaria de Huidobro. ¡No era para menos, viniendo de Ulysses! Pero la mejor biografìa de un poeta son sus poemas. Ellos nos dicen todo acerca de la estètica o lenguaje poètico de un poeta.¿O, es que no hay poetas chilenos que han abrevado en la poètica de Huidobro? ¿Gonzalo Rojas? Apollinaire, Reverdy,Mallarmè, Valèry; ¿seràn poetas incomprendidos y, por eso, excluìdos y marginados? En fin…no es esto lo que querìa decir, pero espero los comentarios de Elisa. Creo, que Huidobro ocupa un papel importante en el mapa geogràfico de la poesìa hispanoamericana, de principios del siglo XX junto con otros poetas;y, en especial, por su revaloraciòn y cuestionamiento del lenguaje poètico de su època. Que, a mi parecer, siguen siendo vigentes.

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  4. justino

    si lees bien dije quizá
    saludos:)

    acá en chile , la apreciación de los escritores es a la chilena
    lamentablemente , pero es lo que hay
    y no es algo con que nos sintamos orgullosos, la Mistral es un ejemplo de lo que hablo.

    que pases un día bonito

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  5. Elisa:
    Caray, precisamente en ese “quizá” dubitativo fue en el que reparé; pero… ¿este “quizá” autoriza o da licencia para los adjetivos y afirmaciones que realizaste sin (aparente) justificación en torno a la persona de Huidobro y su papel en la vida literaria chilena? Que, a decir verdad, no tiene nada que ver con lo que en verdad importa de un poeta: su obra poética y su aportación estética a toda una tradición poética en Hispanoamérica: el creacionismo y un gran poema: Altazor. Y, que con éste, ha replanteado el lenguaje poético de su época. Sin olvidar, que este replanteamiento tiene su origen en los poetas románticos y continúa con los poetas franceses: Apollinaire, Reverdy , Valèry y Mallarmè ; trasplantándose finalmente en Hispanoamérica con Huidobro.
    Me permito citar algunas líneas de un poeta y filòsofo de origen catalán residente en Mèxico desde el exilio español: Ramón Xirau.
    “El destino de la poesía absoluta y absolutamente creada se pone claramente de manifiesto en el poema más ambicioso de Vicente Huidobro: Altazor.
    Por su intención èpica –aun cuando se trate de un èpica mental y subjetiva-, Altazor es hermano de La Anàbasis, The Waste Land, Narciso o Muerte sin fin. Anulado el mundo, “Altazor”, constituye la èpica –y el drama- de una conciencia solitaria.
    Desde la primera estrofa, sabemos que Altazor es el poema de la caída y de la muerte (…) La caída de Altazor –caìda sin mácula ni pecado- es la caída del alma, de la conciencia sola. No se trata aquí de un alma abstracta; es el alma de Huidobro-Altazor(…) Huidobro, creador de lenguaje, poeta de la palabra y de la muerte de la palabra, encuentra que el mundo entero se petrifica lentamente hasta llegar a derramarse en la nada que centellea desde un principio en el espíritu creacionista del poeta-dios.” Entre la poesía y el conocimiento p.428 F.C.E.

    Elisa, creo que la poesía de Huidobro, junto con la de otros poetas chilenos e Hispanoamericanos, de principios de siglo XX son arboles que le han dado otra fisonomía a nuestro bosque de la poesía en Hispanoamérica. Y si una obra poética perdura, a través del tiempo, será por sus lectores más allá –inclusive- de sus fronteras. A pesar, de los enconos, celos, intrigas y envidias que enfrentan los artistas en su país. Creo y, esto es lo más importante, las verdaderas obras literarias, están más allá, de nuestros fervores y rencores; aún los de coloración nacionalista.
    Saludos

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