Leyenda China

Leyenda China

Esto se cuenta acerca de Meng Hsie.
Cuando supo que últimamente los artistas jóvenes se ejercitaban en colocarse cabeza abajo, decían que para ensayar una nueva visión, inmediatamente Meng Hsie practicó también este ejercicio. Y después de probarlo un rato declaró a sus discípulos:
-Cuando me coloco cabeza abajo se me presenta el mundo bajo un aspecto nuevo y más hermoso.
Esto se comentó, y los jóvenes artistas se ufanaban no poco de que el anciano maestro hubiese respaldado así sus experimentos.
Se sabía que apenas hablaba, y que enseñaba a sus discípulos no mediante doctrinas sino con su simple presencia y su ejemplo. Por eso sus manifestaciones llamaban mucho la atención y se difundían por todas partes.
Poco después de que aquellas palabras suyas hubiesen hecho las delicias de los innovadores y sorprendido e incluso indignado a muchos de los antiguos, se supo que había hablado otra vez. Contaban que había dicho:
-Es bueno que el hombre tenga dos piernas, porque ponerse cabeza abajo no favorece la salud. Además, cuando se incorpora el que estuvo cabeza abajo el mundo se le representa doblemente más hermoso que antes.
Estas palabras del maestro escandalizaron a los jóvenes antipodistas, que se sintieron traicionados o burlados, y también a los mandarines.
-Tal día dice Meng Hsie tal cosa, y al día siguiente dice lo contrario -comentaban los mandarines-. Es imposible que ambas sean verdaderas. ¿Quién hace caso del anciano cuando le flaquea el entendimiento?
Algunos fueron a contarle al maestro lo que decían de él tanto los innovadores como los mandarines. Él se limitó a reír. Y como sus seguidores le demandaran una explicación, dijo:
-La realidad existe, pequeños míos, y ésa es incontrovertible. Verdades, en cambio, es decir, opiniones acerca de la realidad expresadas mediante palabras, hay muchas, y todas ellas son tan verdaderas como falsas.
Y por mucho que insistieron, los discípulos no consiguieron sacarle una palabra más.
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9 pensamientos en “Leyenda China

  1. Esta historia bien puede formar parte de la conversación de ayer aquí mismo. De haber preguntado quien tenía la verdad, no hubiéramos podido saber, sin embargo ahí estaba. Puede que algunas verdades no necesiten ser escudriñadas.Si creemos a los demás con confianza sería muy sencillo todo. Puedo entender las dos “versiones”.Si pintamos colocando un objeto boca abajo, no prestamos atención a todo lo conocido y viciado, todo lo que ya conoce nuestro cerebro, prestamos atención a algo inusual y nos atenemos con corrección a un dibujo más exacto. Esto conseguimos con esta acción, conseguimos “ver”, que nuestro cerebro vea sin vicios.La otra parte es muy cierta también ¿Acaso no es hermoso el mundo? ¿No lo vemos mejor cuando caminamos con normalidad?Quizás sean las personas quienes echan todo a perder.

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  2. Es esencia del hombre llegar a esa verdad..digamos que es nuestra propia entelequia..Luego como Meng Hsie bien dice, la verdad, la única verdad, luego cada uno, cada religión, cada sociedad la pinta con sus propios colores…Baraka para los musulmanesIluminación..para nuestra Santa Teresa..Satori para nuestros rasurados monjes budistas del templo Ryoanji..Gracias Odiseo.

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