Libro de los seres imaginarios J.L. Borges

Sirenas

A lo largo del tiempo, las sirenas cambian de forma. Su primer historiador, el rapsoda del duodécimo libro de la Odisea, no nos dice cómo eran; para Ovidio, son aves de plumaje rojizo y cara de virgen; para Apolonio de Rodas, de medio cuerpo arriba son mujeres y, abajo, aves marinas; para el maestro Tirso de Molina ( y para la heráldica ), “la mitad mujeres, peces la mitad”. No menos discutible es su género; el diccionario clásico de Lemprière entiende que son ninfas, el de Quicherat que son monstruos y el de Grimal que son demonios. Moran en una isla del poniente, cerca de la isla de Circe, pero el cadáver de una de ellas, Parténope, fue encontrado en Campania, y dio su nombre a la famosa ciudad que ahora lleva el de Nápoles, y el geógrafo Estrabón vio su tumba y presenció los juegos gimnásticos que periódicamente se celebraban para honrar su memoria.

La Odisea refiere que las sirenas atraían y perdían a los navegantes y que Ulises, para oír su canto y no perecer, tapó con cera los oídos de los remeros y ordenó que lo sujetaran al mástil. Para tentarlo, las sirenas le ofrecieron el conocimiento de todas las cosas del mundo:
Nadie ha pasado por aquí en su negro bajel, sin haber escuchado de nuestra boca la voz dulce como el panal, y haberse regocijado con ella y haber proseguido más sabio… Porque sabemos todas las cosas: cuántos afanes padecieron los argivos y troyanos en la ancha Tróada por determinación de los dioses, y sabemos cuanto sucederá en la tierra fecunda (Odisea, XII ).
Una tradición recogida por el mitólogo Apolodoro, en su Biblioteca, narra que Orfeo, desde la nave de los argonautas, cantó con más dulzura que las sirenas y que éstas se precipitaron por el mar y quedaron convertidas en rocas, porque su ley era morir cuando alguien no sintiera su hechizo. También la esfinge se precipitó desde lo alto cuando adivinaron su enigma.
En el siglo VI, una sirena fue capturada y bautizada en el norte de Gales, y figuró como una santa en ciertos almanaques antiguos, bajo el nombre de Murgen. Otra, en 1403, pasó por una brecha en un dique, y habitó en Haarlem hasta el día de su muerte. Nadie la comprendía, pero le enseñaron a hilar y veneraba como por instinto la cruz. Un cronista del siglo XVI razonó que no era un pescado porque sabía hilar, y que no era mujer porque podía vivir en el agua.
El idioma inglés distingue la sirena clásica ( siren ) de las que tienen cola de pez ( mermaids ).
En la formación de esta última imagen habrían influido por analogía los tritones, divinidades del cortejo de Poseidón.
En el décimo libro de la República, ocho sirenas presiden la revolución de los ocho cielos concéntricos.
Sirena: supuesto animal marino, leemos en un diccionario brutal.
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20 pensamientos en “Libro de los seres imaginarios J.L. Borges

  1. Qué casualidad, Ulysses, el otro día curioseando viejas revistas me tropecé con un artículo sobre las sirenas donde hablaban de este texto que nos traes. Lo he buscado y te pongo aquí lo que cuenta:“Al llegar al capítulo ‘Sirenas’ de ‘El libro de los Seres Imaginarios’, sin duda el bestiario más curioso compendiado del siglo xx, Borges decide iniciarlo con una frase escueta y comprometida, a la que le sigue una no menos escueta enumeración de las sucesivas metamorfosis…” El resto ya lo has puesto tú.Sunpongo que me recomendarás leer a Borges. Yo empecé el Aleph en su día, pero lo dejé. Supongo que entonces me influenció la opinión que tenía de él Umberto Eco (ya sabes, el malo de ‘El nombre de la rosa’ está basado en su figura).Un saludo

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  2. buen post, bastante informativo. de los seres mitológicos creo que la sirena es el más “light” por que hay unos que sus historias son unos mega alucines jejejesaludos!!!< HREF="http://masunodeabajo.blogspot.com/" REL="nofollow">CHANGE YOUR WAYS<>

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  3. UlysesYo si creo que existen las sirenas, y también los ángeles. Como los demonios, los trasgos y otros seres…O..¿no es así?Ha sido un placer leerte así como haber recibido tu visita yo al igual que el valeroso Odiseo sólo pienso en volver a puerto seguro…Saludos

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  4. Serìa muy hermoso que existieran, pero es una làstima que solo sean seres imaginarios.Siempre me he admirado la gran imaginaciòn de los escritores antiguos mezclando dioses y monstruos con los seres humanos.Abrazos♥

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